Supremacía cuántica: qué es, cómo funciona e impacto en tecnología, seguridad y geopolítica

17 de marzo de 2026

La supremacía cuántica es el punto en el que un ordenador cuántico logra resolver una tarea que resulta prácticamente inviable para los sistemas clásicos en un tiempo razonable. Más allá del rendimiento, este hito marca un cambio de paradigma con implicaciones para la computación actual, la Ciberseguridad, la criptografía, la geopolítica y el desarrollo de nuevas capacidades tecnológicas.

En otras palabras, se alcanza cuando un sistema cuántico demuestra una capacidad computacional fuera del alcance de los superordenadores clásicos más avanzados, incluso si la tarea concreta que resuelve aún no tiene una aplicación práctica directa.

Este avance no solo redefine los límites de la computación, sino que también anticipa transformaciones profundas en sectores estratégicos y en la protección de la información.

Debemos tener en cuenta que:

  • Los ordenadores cuánticos se basan en qubits, capaces de representar 0 y 1 de forma simultánea gracias al fenómeno de la superposición, y de establecer estados de entrelazamiento que permiten procesar información de forma masivamente paralela.
  • Los ordenadores clásicos trabajan con bits que solo pueden adoptar un valor (0 o 1) en cada momento, lo que limita el procesamiento a esquemas secuenciales o a un paralelismo mucho más acotado.

Se considera que un ordenador cuántico ha alcanzado la supremacía cuántica cuando aplica estos principios para resolver un problema con una ventaja exponencial en tiempo de cálculo frente a los sistemas clásicos.

La supremacía cuántica no se trata solo de potencia, sino de redefinir las posibilidades.

Implicaciones y desafíos de la supremacía cuántica

En 2019, la NASA y Google realizaron una demostración en la que el procesador cuántico Sycamore de Google logró lo que se conoce como supremacía cuántica. Este procesador completó una tarea específica de muestreo en aproximadamente 200 segundos. Un tiempo que, según estimaciones, habría requerido alrededor de 10 000 años para completarse con el superordenador clásico más rápido del mundo. Las simulaciones clásicas mejoradas redujeron posteriormente esa diferencia, desplazando el foco hacia la ventaja cuántica y la utilidad cuántica en cargas de trabajo útiles.

En este sentido, los investigadores de la Universidad de Texas en Austin han proporcionado una demostración matemática de la supremacía cuántica. Por otro lado, D-Wave ha logrado demostrar experimentalmente este fenómeno. Como resultado, la prueba matemática independiente respalda de manera definitiva dichos hallazgos.

Esta supremacía no significa que los ordenadores cuánticos sean ahora universalmente superiores. Solo demuestra que, al menos para un problema específico, la computación cuántica supera a los métodos clásicos.

Los próximos pasos consisten en lograr la ventaja cuántica, es decir, que los ordenadores cuánticos resuelvan problemas útiles del mundo real mejor o más rápido que los clásicos.

La supremacía cuántica abre nuevos horizontes científicos y tecnológicos.

Transformación tecnológica y desafíos en la era cuántica

Alcanzar la supremacía supone una discontinuidad en la capacidad computacional con efectos en cadena en el descubrimiento de materiales, el diseño de fármacos, la optimización energética, la logística y las finanzas.

También la supremacía cuántica remodela el poder geopolítico a través del control del talento, la propiedad intelectual, las normas y las cadenas de suministro cuánticas, al tiempo que acelera los riesgos de Ciberseguridad y privacidad poscuantica que hacen necesario abordar una rápida transición criptográfica.

Es importante recordar que la supremacía impulsa la creación de nuevos mercados relacionados con hardware, sistemas de control, compiladores y algoritmos especializados, favoreciendo la concentración de propiedad intelectual en áreas como la corrección de errores y las plataformas de software.

Las naciones están avanzando hacia el fortalecimiento de su soberanía tecnológica mediante el establecimiento de liderazgo en estándares, la implementación de subsidios, el desarrollo de cadenas de suministro sólidas y la formulación de políticas de acceso a la nube destinadas a reducir el riesgo de bloqueos y afrontar la escasez de talento. Además, estas acciones se complementan con el ejercicio de la diplomacia tecnológica.

Para lograr que las demostraciones de supremacía cuántica se traduzcan en beneficios prácticos, es necesario contar con una mayor cantidad de qubits, reducir las tasas de error, mejorar la conectividad y aplicar corrección de errores a gran escala, lo cual implica una considerable sobrecarga por cada qubit lógico. Es posible que las ventajas específicas de cada dominio lleguen primero, pero el ordenador cuántico criptográficamente relevante (CRQC) capaz de romper el RSA-2048 probablemente necesite millones de qubits físicos de alta fidelidad y falten aún algunos años.

ENISA publicó a través del European Union Cybersecurity Certification (EUCC) las Directrices de la Criptografía, donde indica,

Esto nos da lugar a su obsolescencia e invalidez en el contexto de las firmas y los sellos cualificados (QSCD), ya que las organizaciones están en momento de planificar su transición a las directrices criptográficas estipuladas por ENISA y la EUCC.

En ese mismo orden el Centro Criptológico Nacional (CCN) de España ha publicado la Guía de Seguridad de las TIC CCN-STIC 807, sobre Criptología de Empleo en el ENS – Anexo 1 Prestadores de Servicios de Confianza, además de la guía CCN-STIC 221, donde se indica la extensión del tiempo de autorización definido para el algoritmo RSA con módulos de tamaño superior a 1900 bits, pero inferior a 3000 bits, acorde a los establecido por ENISA y la EUCC.

La supremacía cuántica no marca el fin de la informática clásica, sino el inicio de un nuevo paradigma computacional.

Obsolescencia de RSA y necesidad de la transición criptográfica

Hay que destacar que el CCN recomiendia a los organismos responsables a proceder a la implementación de mecanismos más robustos para claves asimétricas, como RSA con mayor longitud y algoritmos poscuánticos, en el menor plazo posible. Por este motivo, la coordinación, colaboración y cooperación entre las partes interesadas, tanto a nivel nacional como internacional, resulta fundamental para establecer normas en las transiciones criptográficas, garantizar la transparencia de las capacidades y aplicar controles responsables sobre las exportaciones.

Entre los modelos prácticos se incluyen la alineación de los consorcios de normas (UE, NIST, ETSI, ISO), un registro compartido de riesgos cuánticos, la notificación de incidentes y evaluaciones comparativas, y normas de no descifrar primero para fomentar la confianza en los datos transfronterizos sensibles.

Finalmente, la supremacía cuántica no marca el fin de la informática clásica, sino el inicio de un nuevo paradigma computacional. Demuestra que los ordenadores cuánticos pueden superar a los sistemas clásicos más avanzados en tareas específicas, lo que transforma nuestra comprensión de la complejidad, la seguridad y los límites tecnológicos. Sin embargo, el verdadero reto ahora reside en transformar este hito en aplicaciones sostenibles, fiables y escalables que tengan un impacto real en el mundo.

El avance cuántico obliga a acelerar la transición hacia algoritmos criptográficos más seguros, marcando el inicio de una nueva era en la protección digital.

Inventario criptográfico: clave para la visibilidad, la confianza digital y la transición poscuántica