Marta Kaddour de Elias

Marta Kaddour de Elias

Ingeniera en Tecnologías Ambientales, proactiva, curiosa y orientada a resultados; una profesional con vocación por impulsar soluciones tecnológicas sostenibles desde el ámbito del IoT.

Como Product Manager, trabajo en la intersección entre innovación, retail y medio ambiente, desarrollando iniciativas que optimizan procesos y generan impacto real.

Apasionada por los retos y el cambio, mi objetivo es transformar el sector retail hacia modelos más eficientes y responsables. El potencial es infinito; esto no ha hecho más que empezar.

Conectividad e IoT
Reverse Vending: la infraestructura digital del SDDR para una gestión inteligente de residuos
La implantación del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) en España marcará un antes y un después en la gestión de residuos. Pero más allá de su impacto ambiental o normativo, existe una realidad que a menudo pasa desapercibida: el SDDR es, en esencia, una infraestructura digital distribuida, formada por miles de dispositivos conectados, gestionados en tiempo real y capaces de generar datos de enorme valor para administraciones, comercios y operadores logísticos. Más que un sistema de reciclaje, SDDR es una infraestructura digital distribuida a escala país. Las máquinas de Reverse Vending (RVM) son el corazón de este nuevo ecosistema. Y su despliegue masivo supone un reto tecnológico que requiere capacidades avanzadas en IoT, conectividad, analítica, ciberseguridad y gestión remota. Este escenario pone de relieve el papel de la tecnología como habilitador clave para que el SDDR sea eficiente, seguro y escalable. Un contexto global que acelera el cambio La adopción de sistemas de depósito está creciendo en todo el mundo. Países como Alemania, Noruega o Lituania superan tasas de retorno del 90 %, demostrando el impacto directo del incentivo económico en el comportamiento ciudadano. En Noruega, por ejemplo, el sistema ha permitido recuperar más del 97 % de las botellas de PET, reduciendo drásticamente la presencia de envases en vertederos y entornos naturales. Los sistemas de depósito no solo aumentan el reciclaje: transforman el comportamiento ciudadano. El mercado global de máquinas de Reverse Vending refleja esta tendencia: se estima que crecerá a un ritmo anual superior al 10 % hasta 2030, impulsado por la regulación y por la necesidad de mejorar la eficiencia en la gestión de residuos. En España, el SDDR está previsto para los próximos años, con el objetivo de elevar las tasas de recogida de envases, actualmente en torno al 41 % para botellas de plástico, hasta los niveles exigidos por la normativa europea, que fija objetivos del 70 % en 2025 y superiores en años posteriores. Reverse Vending: mucho más que una máquina de reciclaje Aunque a simple vista puedan parecer un simple punto de devolución de envases, las máquinas de Reverse Vending son, en realidad, equipos altamente sofisticados que combinan sensórica avanzada, conectividad IoT y capacidades de procesamiento en tiempo real. Son el núcleo operativo del SDDR y, al mismo tiempo, uno de los elementos más exigentes desde el punto de vista tecnológico. Cada máquina de Reverse Vending es un nodo inteligente dentro de una red conectada de datos. Su funcionamiento comienza con la identificación del envase mediante visión artificial, lectura de códigos de barras y sensores que verifican peso, forma y material. Este proceso, que ocurre en cuestión de segundos, no solo garantiza la validez del envase, sino que activa mecanismos internos de clasificación y compactación que optimizan la capacidad de almacenamiento y reducen los costes logísticos asociados a la recogida. Pero la verdadera transformación ocurre cuando estas máquinas se conectan. Cada máquina de Reverse Vending se convierte en un nodo inteligente dentro de una red distribuida que requiere conectividad segura y estable (4G/5G, fibra o NB-IoT) para transmitir datos operativos, niveles de llenado, incidencias o patrones de uso. Conectar las máquinas es lo que convierte el reciclaje en un sistema inteligente y gestionable en tiempo real. Esta información alimenta plataformas de monitorización remota que permiten gestionar miles de dispositivos simultáneamente, anticipar fallos, planificar rutas de recogida más eficientes y garantizar la disponibilidad del servicio en todo momento. Además, estas máquinas integran pantallas digitales que pueden actualizarse en remoto, convirtiéndose en un canal de comunicación dinámico. Esto permite mostrar instrucciones, campañas de sensibilización ambiental o incluso contenidos promocionales adaptados al contexto, reforzando la experiencia del usuario y generando nuevas oportunidades de interacción para comercios y operadores. Todo ello exige un enfoque robusto en Ciberseguridad, ya que hablamos de una infraestructura crítica expuesta en espacios públicos y conectada de forma permanente. La protección de los dispositivos, la gestión de identidades, el cifrado de las comunicaciones y la supervisión continua de amenazas son elementos imprescindibles para garantizar un sistema fiable y resiliente. La Ciberseguridad deja de ser un extra: es un requisito estructural en cualquier infraestructura conectada. En conjunto, las máquinas de Reverse Vending dejan de ser simples dispositivos de reciclaje para convertirse en infraestructura digital avanzada, capaz de generar datos, ofrecer servicios y operar de forma integrada dentro de un ecosistema nacional de gestión de residuos. Pero operar esta red de miles de dispositivos conectados, distribuidos y expuestos en entornos reales plantea desafíos significativos que van más allá del propio dispositivo. Retos operativos y tecnológicos del SDDR La implantación del SDDR no solo implica un cambio en la forma en que devolvemos nuestros envases: supone la creación de una infraestructura digital distribuida que deberá funcionar de manera coordinada, segura y eficiente en miles de puntos a lo largo del país. Y ahí es donde empiezan los verdaderos desafíos. El reto es operar una red masiva de dispositivos conectados sin fricciones. Integración entre sistemas Cada máquina de Reverse Vending tendrá que comunicarse con plataformas de gestión, comercios, operadores logísticos y administraciones públicas. No hablamos de un único sistema centralizado, sino de un ecosistema vivo en el que conviven múltiples actores, tecnologías y modelos de operación. ■ Conseguir que todo fluya sin fricciones exige arquitecturas abiertas, con API bien diseñadas y una visión común de interoperabilidad. Gestión masiva de dispositivos conectados El SDDR implicará operar miles de máquinas repartidas por supermercados, estaciones, campus, eventos y espacios públicos. Cada una necesitará supervisión constante: saber si está llena, si ha sufrido una incidencia, si requiere mantenimiento o si necesita una actualización de software. ■ Sin una plataforma IoT robusta que permita monitorizar en tiempo real y actuar de forma remota, el sistema se volvería ineficiente y costoso. Sin una plataforma IoT robusta, escalar el SDDR sería operativamente inviable. La disponibilidad del servicio La disponibilidad del servicio es otro punto crítico. Una máquina fuera de servicio no es solo un problema técnico: es un freno directo a la participación ciudadana y a las tasas de retorno. ■ Lograr que estén siempre operativas implica contar con conectividad estable, mecanismos de recuperación rápida y modelos de mantenimiento predictivo que permitan anticiparse a los fallos antes de que ocurran. Ciberseguridad Y, por supuesto, está la Ciberseguridad. Estas máquinas estarán expuestas en espacios públicos, conectadas permanentemente y gestionando información sensible. Protegerlas frente a accesos no autorizados, manipulación de datos o ataques es esencial para mantener la confianza en el sistema. ■ Protegerlas requiere cifrado, gestión segura de identidades, monitorización continua y un enfoque de seguridad desde el diseño. Proteger la red es proteger la confianza en todo el sistema.” En conjunto, estos retos muestran que el SDDR no es solo una medida ambiental o un requisito normativo: es un proyecto tecnológico de país. Un desafío que combina conectividad, datos, seguridad y operación a gran escala. Y es precisamente en este punto donde, desde Telefónica Tech aportamos valor diferencial, ayudando a construir una infraestructura conectada, segura y preparada para evolucionar con las necesidades del sistema. Casos de uso: del retail a los espacios públicos El SDDR conecta espacios físicos con inteligencia digital en tiempo real en casos como: Retail y supermercados: Integración con programas de fidelización y gestión de incentivos y mejorar la experiencia de cliente. Eventos y festivales: Máquinas portátiles conectadas para gestionar picos de uso y monitorizar la operativa en tiempo real. Campus y empresas: Fomento de hábitos sostenibles entre empleados y datos de participación. Espacios públicos: Infraestructura municipal conectada que facilita la monitorización centralizada y la optimización de rutas de recogida. Conclusión: el SDDR como infraestructura digital del futuro Las máquinas de Reverse Vending no son solo una herramienta para reciclar más; son nodos inteligentes de una red digital distribuida, capaces de transformar la gestión de residuos y generar valor económico, ambiental y social. El futuro del reciclaje será conectado, inteligente y basado en datos. Con la llegada del SDDR, España tiene la oportunidad de construir una infraestructura moderna, conectada y eficiente. Y en Telefónica Tech estamos preparados para acompañar a empresas, administraciones y operadores en este reto, aportando tecnología, seguridad y experiencia para que el sistema funcione desde el primer día. Conectividad e IoT Una nueva forma de reciclaje: Contenedores Inteligentes 2 de octubre de 2024 Imagen: Freepik.
23 de marzo de 2026