Desmigando ISBE: cómo se construye una infraesctructura blockchain resiliente y multicloud

2 de febrero de 2026

En un momento en el que la digitalización avanza más rápido que nunca, las administraciones públicas y las empresas privadas necesitan servicios capaces de ofrecer seguridad, estabilidad y cumplimiento regulatorio. ISBE (Infraestructura de Servicios Blockchain Española) nace precisamente para cubrir esa necesidad. Sin embargo, pocas veces se explica cómo funciona por dentro ni qué tecnologías permiten que todo se mantenga en marcha.

Pero antes de bajar al barro, quiero que se entienda el alcance de ISBE y que significa que sea una infraestructura de servicios blockchain.

Mucho más que una red

ISBE no es simplemente una red más de blockchain, es un conjunto de redes y servicios en torno al mundo de las arquitecturas descentralizadas. Esto mismo hace que bajo el paraguas de ISBE haya servicios con naturalezas muy distintas, con necesidades diferenciadas en términos de rendimiento, latencia, disponibilidad, estabilidad, cumplimiento normativo, operación, soporte, persistencia de datos y niveles de servicio, así como distintos grados de criticidad.

Uno de los principios clave de ISBE es que la integridad del sistema no solo depende del consenso de nodos individuales, sino del anclaje entre redes federadas. Este enfoque permite distribuir la confianza, evitar puntos únicos de fallo y habilitar modelos de gobernanza más alineados con un entorno multiorganización y multisectorial.

La federación no es solo un concepto organizativo, sino una decisión técnica fundamental: las redes mantienen su autonomía, pero cooperan bajo reglas comunes que permiten compartir servicios, validar información y preservar la integridad global del ecosistema.

También es relevante mencionar brevemente qué es el cliente ISBE y cómo se construye a nivel técnico. A nivel de blockchain, ISBE utiliza Besu sin modificar su core, pero incorpora una serie de componentes adicionales que conviven con el cliente Besu y que, en conjunto, conforman lo que denominamos el cliente ISBE.

ISBE no es una red aislada, es un ecosistema federado que distribuye la confianza y la responsabilidad entre múltiples actores.

La diferencia fundamental entre un despliegue estándar de Besu y el cliente ISBE reside precisamente en estos componentes adicionales, que gestionan aspectos como la privacidad, la gestión de datos personales y el cumplimiento normativo. Gracias a esta arquitectura, ISBE es GDPR compliance por defecto.

En este post queremos mostrar qué hay detrás del ecosistema que aspira a convertirse en un pilar tecnológico del país y ofrecer una definición técnica más precisa de lo que realmente es. Si lo intentamos hacer en una única frase sería una infraestructura basada en Kubernetes, vitaminada con Prometheus, Grafana y Velero, capaz de autoconfigurarse para cada carga de trabajo en un entorno multicloud.

El corazón del sistema: Kubernetes, el “pulpo inteligente”

Kubernetes es el elemento que da vida a todo el ecosistema de ISBE. Puede entenderse como el “sistema nervioso” que coordina cada una de las piezas que lo forman. Su función principal es orquestar contenedores y tomar decisiones críticas sobre su comportamiento.

  • Dónde debe ejecutarse cada contenedor para optimizar recursos.
  • Cuándo escalar en función de la carga real.
  • Cómo distribuir las cargas entre los distintos nodos.
  • Qué hacer para mantener el sistema estable ante fallos o cambios inesperados.

La metáfora del “pulpo” representa muy bien su papel: Kubernetes monitoriza, reacciona y reorganiza el conjunto para preservar el equilibrio del sistema.

Kubernetes es el motor que orquesta, equilibra y mantiene viva toda la infraestructura de ISBE.

En ISBE, esta pieza central no es un Kubernetes “de manual”, sino una versión reforzada mediante un conjunto de herramientas que lo convierten en una plataforma más robusta, autónoma y preparada para un entorno multiorganización.

  • Prometheus, responsable del monitoreo profundo del sistema.
  • Grafana, que traduce métricas en visibilidad operativa.
  • Velero, que garantiza copias de seguridad y recuperación rápida.

Gracias a esta combinación, la infraestructura es consciente de su propio estado y puede reaccionar automáticamente ante desviaciones.

Por qué ISBE es multicloud: libertad, resiliencia y colaboración

ISBE destaca por una decisión estratégica clave: operar en un entorno multicloud. Esta elección define cómo se diseñan, despliegan y mantienen los servicios dentro de la infraestructura.

1. Resiliencia ante caídas

Las interrupciones recientes en proveedores como AWS o Azure recuerdan que ninguna nube es infalible. El enfoque multicloud mitiga este riesgo y garantiza continuidad y disponibilidad.

2. Independencia económica y operativa

Adoptar múltiples nubes reduce la dependencia de un solo proveedor y permite optimizar costes y mover cargas sin interrupciones.

3. Menos fricción entre partners

El modelo multicloud elimina barreras y favorece la colaboración entre organizaciones, permitiendo que cada partner aporte valor desde su propio entorno.

Mirando hacia adelante: una infraestructura diseñada para perdurar

ISBE no es únicamente un conjunto de servicios blockchain; es una infraestructura pensada para soportar un ecosistema complejo y en evolución constante.

Su arquitectura modular, observable y automatizada permite escalar, recuperarse de fallos y adaptarse sin fricciones, convirtiéndola en una plataforma preparada para la próxima década.

En un momento en el que la confianza digital se convierte en infraestructura crítica, ISBE se posiciona como un pilar tecnológico robusto, flexible y colaborativo.

ISBE es una infraestructura viva, preparada para crecer, adaptarse y sostener la confianza digital a largo plazo.

Imagen: Freepik.