Del mamógrafo sobre ruedas a la IA: cómo la tecnología refuerza el cribado del cáncer de mama

19 de octubre de 2026

¿Sabías que el cribado de cáncer de mama es el programa de detección precoz más antiguo de España? Hace más de cuarenta años, cuando no existían citas automáticas ni historias clínicas digitales, las mujeres se enteraban de que las unidades móviles con mamógrafo llegaban su pueblo por el aviso del cura en misa.

Mucho ha cambiado desde entonces, pero el objetivo sigue siendo el mismo: detectar a tiempo y llegar a todas. Este 19 de octubre, Día Mundial del Cáncer de Mama, desde Telefónica queremos contarte cómo la Inteligencia Artificial puede ayudar a que el cribado siga cumpliendo esta misión.

Los orígenes del cribado en España

A principios de los años 80, la AECC empezó a desplegar por toda España unidades móviles, camiones y furgonetas con mamógrafos de rayos X, que recorrían el territorio hasta llegar a los pueblos más pequeños. Así, la mamografía llegaba a mujeres que vivían lejos de un hospital y que, de otro modo, difícilmente habrían tenido acceso a la prueba. Sin registros centralizados ni sistemas de citación, la convocatoria dependía de la propia comunidad: el aviso se daba a través del cura durante la misa o mediante avisos municipales.

Aquellas campañas sentaron las bases de la detección precoz en nuestro país. En 1983, la AECC diseñó un protocolo de diagnóstico precoz adaptado a España, y trabajó junto a las autoridades sanitarias para implantarlo en todo el territorio. A lo largo de los años 90, el cribado se fue incorporando a los servicios públicos de salud de las distintas comunidades autónomas, y a comienzos de los 2000 ya estaba prácticamente implantado en toda España. Hoy, más del 70% de las mujeres de entre 50 y 69 años acuden a sus mamografías rutinarias.

En 1983 se elabora el Programa de Diagnóstico Precoz adaptado a España con arreglo a las normas internacionales.
Fuente: El blog de la Asociación Española Contra el Cáncer.
El cribado nació para acercar la detección precoz a todas las mujeres, vivieran donde vivieran.

El cáncer más diagnosticado en mujeres

El cáncer de mama sigue siendo el tumor más diagnosticado entre las mujeres de España. Según el informe Las cifras del cáncer en España 2026 de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN), este año se diagnosticarán más de 38.000 nuevos casos.

Estimación de la incidencia de cáncer en España para 2026, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Durante décadas fue también el cáncer que más muertes causaba entre las mujeres, hasta que en 2024 el de pulmón lo superó por primera vez. Hoy, la supervivencia neta a cinco años del cáncer de mama alcanza el 86%, uno de los porcentajes más altos entre todos los tumores. Detrás de esa evolución están los avances en los tratamientos, pero también la detección precoz y la alta participación en los programas de cribado. Y aunque pueda parecer paradójico, que cada año se diagnostiquen más casos no siempre es una mala noticia: como explica la SEOM, un buen programa de cribado primero eleva los diagnósticos, al detectar tumores antes, y después reduce la mortalidad, según datos del informe de Cifras del Cáncer en España 2026 de SEOM.

Pero detectar antes exige una gran capacidad: cientos de miles de mamografías al año que deben revisarse con rigor y a tiempo. Y es precisamente ahí donde la tecnología puede marcar la diferencia.

Detectar más casos a tiempo es clave para mejorar la supervivencia y reducir la mortalidad.

Cómo ayuda la IA en el cribado de cáncer mama

Detrás de cada programa de cribado hay un enorme volumen de trabajo. Siguiendo las Guías Europeas de cribado del cáncer de mama, los programas españoles aplican la doble lectura: cada mamografía es revisada por dos radiólogos de forma independiente y, si no coinciden, se recurre a una tercera opinión. Este sistema refuerza la calidad del diagnóstico, pero multiplica la carga asistencial en unos servicios de radiología que cada vez reciben más estudios.

Aquí es donde la Inteligencia Artificial puede aportar más valor. A nivel técnico, los algoritmos analizan cada mamografía y le asignan un nivel de riesgo, señalan las zonas sospechosas sobre la propia imagen y permiten ordenar la lista de trabajo para que el especialista revise primero los casos más prioritarios. También pueden actuar como un lector adicional dentro de la doble lectura, o como una red de seguridad que alerta cuando un estudio presenta signos de alta sospecha.

La IA ayuda a priorizar los casos de mayor riesgo y refuerza la capacidad del radiólogo sin sustituir su criterio clínico.

Esto no sustituye el juicio clínico del radiólogo, que sigue siendo quien valida el informe, sino que le ofrece un punto de partida más completo y le permite dedicar su tiempo a los casos que más lo requieren.

Y en este aspecto, la evidencia científica ya es sólida. En Alemania, el estudio PRAIM, publicado en Nature Medicine, evaluó la IA en la práctica clínica real del programa nacional de cribado con más de 460.000 mujeres. Los radiólogos que contaban con apoyo de IA detectaron 6,7 cánceres por cada 1000 mujeres frente a 5,7 sin IA, lo que supone una tasa de detección un 17,6% superior, sin aumentar las rellamadas para pruebas adicionales.

Imagen del estudio: Región sospechosa marcada (abajo a la derecha) en el visor del algoritmo de IA para que el radiólogo pueda revisarlo de manera ágil. Fuente: estudio PRAIM.

El resultado es un cribado más ágil y eficiente, capaz de llegar a más mujeres sin perder calidad diagnóstica. Para las pacientes, esto significa diagnósticos más tempranos, menos esperas y menos incertidumbre.

■ Como en cualquier aplicación clínica de soporte al diagnóstico, no toda IA es válida. Un algoritmo de apoyo al cribado debe contar con marcado CE como producto sanitario, ser transparente sobre los datos con los que ha sido entrenado y validado y cuáles son sus limitaciones, y permitir ajustar sus umbrales a las necesidades de cada programa. Además, tiene que integrarse de forma fluida en los sistemas hospitalarios (PACS y RIS), sin alterar los flujos de trabajo existentes, para que sea realmente un apoyo fiable, siempre bajo la supervisión del especialista.

La IA clínica solo aporta valor si es segura, transparente y se integra bajo supervisión profesional.

Lo que la tecnología no sustituye

No queremos terminar el post sin recordar algo esencial: el cribado no termina cuando se lee la mamografía. Termina cuando la mujer recibe su resultado, entiende qué significa y sabe cuál es el siguiente paso. La IA puede ayudar a que los especialistas lleguen a más pacientes y a que ningún estudio quede sin revisar, pero su valor no está solo en el algoritmo, sino en cómo se integra en todo el circuito asistencial y en que haya profesionales con tiempo para explicar, acompañar y sostener.

Por ello, el reto no es solo clínico, sino que también es asistencial y humano. La tecnología puede ampliar la capacidad del sistema, pero la confianza de una mujer que acude a su mamografía se gana en cada conversación y en cada resultado entregado a tiempo.

La tecnología amplía la capacidad del sistema, pero la confianza se construye con información, acompañamiento y resultados a tiempo.

Nuestro papel como integrador tecnológico de IA clínica

Desde Telefónica ayudamos a los servicios de salud a incorporar IA clínica allí donde aporta valor: en los circuitos reales de trabajo. Nuestro papel consiste en integrar los algoritmos de forma segura y coordinada en los procesos asistenciales, para que los profesionales puedan apoyarse en estas capacidades sin perder el control clínico ni alterar sus dinámicas habituales. Lo hacemos con un enfoque agnóstico a proveedores y modelos de despliegue, y con un único punto de integración, gestión, operación y mantenimiento.

Nuestra propuesta se apoya en un porfolio amplio de soluciones de soporte al diagnóstico con IA aplicables a distintas patologías y reforzadas por proveedores especializados. Así podemos combinar capacidades clínicas, tecnológicas y de integración para que la IA aporte valor allí donde realmente se necesita: en el flujo de trabajo del especialista y en beneficio del paciente.

En un día como el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, queremos subrayar que la tecnología solo tiene sentido si está al servicio de las personas. No como sustituto del conocimiento médico, sino como lo que debe ser: una herramienta que amplifica la capacidad del especialista para detectar antes, tratar mejor y acompañar al paciente con mayor precisión.

Integrar la IA en los circuitos asistenciales permite convertir su potencial en un apoyo real para profesionales y pacientes.

Cómo la IA ayuda en el diagnóstico de patologías neurológicas