#WomenInTech: Eva Aranda ayuda a las empresas a aprovechar el potencial de la IA
¿A qué te dedicas y qué camino te llevó hasta ahí?
Me dedico a la consultoría de datos e Inteligencia Artificial, aunque mi especialidad, y la parte que más disfruto de mi trabajo, es el Gobierno de la IA. Esto es, ayudo a las organizaciones a aprovechar el potencial de la Inteligencia Artificial, pero de forma responsable, segura y centrada en las personas.
Desde pequeña siempre me encantaron las matemáticas y resolver problemas de lógica. Cuando llegó el momento de elegir carrera, decidí convertir esa pasión en mi profesión. Estudié Matemáticas y posteriormente hice un máster de negocio para complementar la parte más teórica con una visión práctica y cercana a las necesidades reales de las empresas.
Desde entonces, mis problemas de álgebra y ecuaciones se convirtieron en problemas reales de clientes y mi trabajo pasó a consistir en ayudarles a resolver esos retos y reducir esa complejidad de forma ingeniosa y generando el máximo valor posible.
El Gobierno de la IA permite aprovechar su potencial de forma responsable, segura y centrada en las personas.
¿Cómo definirías el Gobierno de IA y por qué se ha convertido en una prioridad estratégica para las empresas?
Cuando hablamos de Gobierno de IA, hablamos de establecer las reglas, procesos y controles necesarios para que una organización pueda desarrollar y utilizar la IA de forma segura, ética y alineada con sus objetivos de negocio. No se trata de frenar la innovación, sino de hacer posible una adopción sostenible que genere confianza tanto dentro como fuera de la organización.
Durante los últimos años hemos visto cómo la IA ha pasado de ser una tecnología utilizada por equipos altamente especializados a estar al alcance de prácticamente cualquier empleado. Esto multiplica las oportunidades, pero también los riesgos. Una decisión errónea tomada por un sistema de IA puede generar problemas regulatorios, afectar a la reputación de una compañía o incluso provocar pérdidas económicas significativas.
Gobernar la IA no frena la innovación: permite una adopción sostenible que genera confianza.
Además, el AI Act, la normativa europea que regula el uso de la Inteligencia Artificial, ha sido un claro impulsor de esta necesidad de gobernanza, aunque sigue siendo solo una parte de la ecuación. Cada vez más empresas entienden que gobernar la IA desde el momento de su diseño también es una ventaja competitiva. Para ello, es fundamental conocer qué sistemas de IA existen dentro de la organización y disponer de procesos claros que permitan evaluar y supervisar sus riesgos a lo largo de todo su ciclo de vida.
¿Cuál es el principal reto al que se enfrenta una consultora especializada en el gobierno de la IA en una compañía tecnológica como Telefónica Tech?
Una de las particularidades de Gobierno de IA es que obliga a sentar en la misma mesa a perfiles muy distintos. En un mismo proyecto puedes estar hablando con abogados, responsables de negocio, científicos de datos, desarrolladores o expertos en ciberseguridad. Conseguir que todos hablen un lenguaje común y entiendan que la IA Responsable es una responsabilidad compartida no siempre es sencillo, pero sí una de las partes más interesantes del trabajo.
Además, desde el CoE de Consultoría Estratégica estamos contribuyendo a construir y consolidar esta línea de especialización dentro de Telefónica. Esto requiere mucha divulgación, formación y evangelización, tanto dentro como fuera de la compañía de cara a nuestros clientes. Ver cómo cada vez más compañeros y clientes entienden el valor de la gobernanza de IA y empiezan a incorporarla en sus iniciativas es, sin duda, una de las partes más gratificantes de mi trabajo.
La IA Responsable es una responsabilidad compartida que exige un lenguaje común entre perfiles muy distintos.
¿Qué aspectos son clave para que una compañía sea un referente en Gobierno de la IA?
Para mí, una compañía referente no es necesariamente la que tiene más casos de uso de IA o mayor madurez tecnológica, sino la que ha conseguido integrar la IA de forma controlada y sostenible en toda la organización.
Cumplir con la regulación es importante. Anticiparse al calendario de aplicación del AI Act, implantar procesos de evaluación y monitorización de los sistemas o apoyarse en estándares como la ISO 42001 son pasos fundamentales. Sin embargo, el verdadero desafío aparece cuando la IA deja de ser algo puntual y pasa a formar parte de múltiples procesos y áreas de la organización.
La madurez en Gobierno de IA se demuestra al escalar la supervisión y el control de forma consistente.
Las organizaciones más avanzadas son aquellas capaces de mantener la misma trazabilidad, supervisión y gestión del riesgo independientemente del volumen de sistemas que utilicen. En este contexto, las herramientas de Gobierno de IA se están convirtiendo en un habilitador clave para escalar estos procesos de forma eficiente. Gobernar tres sistemas es relativamente sencillo; gobernar cientos o miles de ellos manteniendo consistencia y el mismo nivel de control es donde realmente se demuestra la madurez en Gobierno de IA.
Cuando evalúas un sistema de IA, ¿qué riesgos suelen preocupar más a las compañías? ¿Por qué?
Uno de los riesgos más recurrentes tiene que ver con los datos. Muchas organizaciones entienden perfectamente el valor que aporta la IA generativa, pero les preocupa qué información están compartiendo, dónde se almacena y quién puede acceder a ella. En realidad, muchas veces no estamos ante un problema nuevo, sino ante retos clásicos de privacidad y protección de datos que la IA ha amplificado por la velocidad y facilidad con la que se utiliza.
Otro de los riesgos que más veo en los clientes es la pérdida de visibilidad sobre la IA que se está utilizando dentro de la organización. La adopción está siendo tan rápida que, en ocasiones, aparecen casos de uso con IA sin que existan procesos claros para evaluarlos o supervisarlos, algo que, como comentábamos anteriormente, es clave para que la gobernanza sea eficaz.
Cuando una empresa no sabe qué IA utiliza o qué datos consume, resulta muy difícil gestionar cualquier otro riesgo.
En este contexto, contar con un inventario centralizado de sistemas de IA resulta fundamental, ya que permite conocer qué soluciones existen, dónde se han evaluado sus riesgos y qué medidas se han adoptado para mitigarlos. Cuando una empresa no sabe qué IA utiliza, para qué se utiliza o qué datos consume, resulta muy difícil gestionar cualquier otro riesgo.
¿Qué cambios tendrán que afrontar las empresas para una IA responsable, confiable y alineada con sus valores corporativos?
En primer lugar, las organizaciones deberán definir principios de IA Responsable claros para el desarrollo y uso de la IA, y asegurarse de que se aplican durante todo el ciclo de vida de los sistemas. Aspectos como la equidad, la trazabilidad, la transparencia o la supervisión humana serán cada vez más relevantes.
También será fundamental reforzar las medidas de protección de datos. El RGPD (Reglamento General de Protección de Datos) sigue plenamente vigente y, tanto en soluciones generativas como agénticas, las empresas deben conocer qué información comparten, con qué proveedores y bajo qué garantías, para evitar la pérdida de control sobre los datos.
Por último, la adopción responsable de la IA requerirá un esfuerzo sostenido de formación y concienciación. Es esencial contar con un plan de alfabetización adaptado a los distintos perfiles y niveles de conocimiento, que ayude a fomentar un uso adecuado y a reducir los riesgos asociados a un mal uso de la IA.
La adopción responsable de la IA requiere principios claros, protección de datos y una cultura compartida.”
En este sentido, la comunicación interna también juega un papel clave, a través de iniciativas como blogs, newsletters o contenidos divulgativos, para reforzar la cultura de IA Responsable como una responsabilidad compartida en toda la organización.
¿Qué aporta la diversidad de perfiles en una estrategia sólida de Gobierno de IA?
La gobernanza de IA es probablemente una de las disciplinas más multidisciplinares dentro del ámbito tecnológico. Ningún perfil, por sí solo, tiene todos los conocimientos necesarios para evaluar el impacto completo de un sistema de IA. En la práctica, esto se ve muy claramente en los equipos.
Un perfil técnico entiende cómo funciona el modelo o el sistema, un perfil jurídico identifica implicaciones regulatorias, expertos en ética ayudan a cuestionar impactos sociales y el área de negocio aporta el contexto real de uso. Es la combinación de todas estas perspectivas lo que permite diseñar sistemas más seguros, responsables y alineados con su propósito.
Precisamente por eso creo que la diversidad no es solo algo deseable, sino algo necesario. Cuantas más perspectivas incorporemos, más capacidad hay de detectar riesgos a tiempo, anticipar impactos y construir soluciones que tengan en cuenta a las personas que van a convivir con esa tecnología.
La diversidad de perspectivas permite detectar riesgos, anticipar impactos y construir soluciones más responsables.
¿Qué consejo darías a las niñas y jóvenes que desean optar a una carrera en este ámbito?
Si realmente les gusta la tecnología y les genera curiosidad, que sean valientes y vayan a por ello. Que no vean el hecho de ser mujer como una limitación. El talento, la innovación y el liderazgo no entienden de género, y la tecnología necesita personas con ganas de aprender, aportar y construir.
También les diría que estamos viviendo un momento único. La IA está evolucionando a una velocidad enorme y eso nos obliga a aprender constantemente, pero también abre oportunidades que hace apenas unos años ni siquiera existían. Si les gusta resolver problemas y salir de su zona de confort, difícilmente encontrarán un ámbito más estimulante.
No voy a decir que siempre sea fácil; habrá momentos de incertidumbre y retos que parecerán enormes. Pero también hay algo muy gratificante en mirar atrás y darte cuenta de todo lo que has aprendido y de cuánto has crecido en tan poco tiempo. Al menos para mí, esa sensación compensa con creces cualquier esfuerzo.
La tecnología necesita personas con curiosidad, ganas de aprender y valentía para afrontar nuevos retos.
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