#WomenInTech: Rosany Silva y el reto de conectar partners, negocio y clientes
¿A qué te dedicas y qué camino te trajo hasta aquí?
En el área de Alianzas lidero la estrategia con los principales partners del mercado. Es un rol que me apasiona porque me ha permitido desarrollar habilidades muy diferentes en poco tiempo, entender el negocio desde una perspectiva transversal y, sobre todo, contribuir directamente a su evolución y crecimiento.
Si tuviera que resumir qué me ha traído hasta aquí, diría que han sido principalmente las ganas de aprender, la curiosidad y la inquietud por seguir evolucionando. También he tenido la suerte de estar en una compañía rodeada de personas que me han dado oportunidades para explorar distintos caminos y desarrollar mi potencial.
Me han traído hasta aquí las ganas de aprender, la curiosidad y la inquietud por seguir evolucionando.
¿Cuál es el principal reto al que se enfrenta una profesional de los acuerdos, de las alianzas en una empresa tecnológica como Telefónica Tech?
El principal reto es conseguir que el partnership genere negocio real y valor para todas las partes.
En nuestro día a día trabajamos con fabricantes globales de Cloud, Inteligencia Artificial, Ciberseguridad, Data e IoT. Cada socio tiene sus propios objetivos, programas, requisitos, modelos comerciales, contratos y métricas de éxito. Nuestro trabajo consiste en alinear esos intereses con la estrategia de Telefónica Tech y convertir una alianza en oportunidades concretas para clientes y en resultados para la compañía.
Además, alianzas es una posición transversal. Tenemos que coordinar a equipos de ventas, preventa, producto, marketing, operaciones, compras, finanzas, compliance y legal, asegurando que todos avancen en la misma dirección. Muchas veces el reto no es tecnológico, sino organizativo: desbloquear contratos, gestionar aspectos regulatorios, negociar descuentos e incentivos, impulsar certificaciones o conseguir que una nueva solución llegue al mercado en el momento adecuado.
El reto es alinear los intereses de los partners con la estrategia de Telefónica Tech y convertir la alianza en oportunidades concretas.
Otro desafío importante es la velocidad. El mercado evoluciona muy rápido, especialmente en áreas como Cloud, IA o soberanía digital. Tenemos que identificar nuevas oportunidades, evaluar continuamente el ecosistema de partners y ser capaces de activar alianzas que ayuden a nuestros clientes a resolver retos concretos.
Por eso, para mí, el éxito de nuestro rol se mide por la capacidad de conectar estrategia, negocio y ejecución. No se trata solo de gestionar relaciones con fabricantes, sino de construir un ecosistema que acelere el crecimiento de la compañía y genere oportunidades reales de negocio.
¿Qué aspectos son clave para que una compañía cree alianzas sólidas que permanezcan a lo largo del tiempo?
Una alianza sólida parte de una visión compartida y de un propósito común: tener claro qué queremos construir juntos y qué valor diferencial podemos generar que difícilmente conseguiríamos de forma independiente.
A partir de ahí, son clave la confianza, el compromiso y la capacidad de evolucionar conjuntamente. En un entorno tecnológico tan cambiante las alianzas que perduran y que innovan son aquellas en las que ambas empresas mantienen una visión a largo plazo, alinean capacidades e intereses y son capaces de convertir esa visión conjunta en crecimiento y resultados sostenibles para ambas partes.
Una alianza sólida parte de una visión compartida y de un propósito común.
¿Qué cualidades marcan la diferencia a la hora de construir alianzas duraderas entre empresas tecnológicas?
En este sector, toda alianza parte de la innovación y de la tecnología: son el acelerador que despierta la necesidad de generar negocio conjunto entre dos empresas.
A partir de esa base, añadiría tres cualidades clave: visión conjunta para construir a futuro, flexibilidad para adaptar el modelo de colaboración a medida que cambian el mercado o las prioridades de cada compañía, y capacidad de ejecución.
La tecnología despierta la necesidad de generar negocio conjunto, pero la visión, la flexibilidad y la ejecución son las que marcan la diferencia.
Y en un momento en el que la IA está transformando la forma en la que trabajamos, ¿cuáles de estas habilidades humanas crees que serán más valiosas y difíciles de sustituir?
Creo que no hay una respuesta única, pero para mí el pensamiento crítico y la creatividad son clave hoy; de hecho, son parte de lo que nos diferencia como humanos.
Hace poco leía que una empresa estaba desarrollando agentes de IA para negociar directamente con sus proveedores y conseguir mejores condiciones. Me pareció interesante porque refleja hacia dónde va todo esto: nuestro papel estará cada vez menos centrado en tareas operativas o repetitivas (como determinadas negociaciones más mecánicas) y más en dedicar ese tiempo a decisiones de mayor valor, apoyándonos en la IA como palanca.
Ahí es donde entran el pensamiento crítico, para interpretar el contexto, contrastar las respuestas de la IA y tomar decisiones con criterio; y la creatividad, para encontrar soluciones o enfoques que no surgen de patrones ya conocidos, que es precisamente lo que a una máquina le cuesta más generar desde cero.
La IA nos libera de tareas operativas, pero lo que requiere juicio, contexto y visión sigue siendo terreno humano.
¿Qué lecciones sobre liderazgo te ha dejado tu experiencia construyendo alianzas estratégicas?
Para mí, la gran lección ha sido la importancia de crear equipo. En alianzas estratégicas, sobre todo cuando trabajas con equipos multidisciplinares y globales, es clave dar contexto, abrir espacio para innovar y crear, y avanzar hacia un mismo objetivo, cada uno desde su expertise. ¡Ahí es donde ocurre la magia! He visto cómo los equipos sacan adelante proyectos que parecían imposibles.
Cuando consigues alinear talento, capacidades y propósito, los equipos pueden sacar adelante proyectos que parecían imposibles.
Recientemente has ampliado tus responsabilidades hacia el área de Data e IA. ¿Qué te sigue motivando a asumir nuevos retos después de una trayectoria consolidada en el sector?
Estoy encantada de seguir aprendiendo y evolucionando. Después de una trayectoria consolidada, lo que me sigue motivando es precisamente esa inquietud por aprender, aportar y asumir nuevos retos.
El área de Data e IA me abre una oportunidad enorme para seguir creciendo, y también para poner mi experiencia al servicio de nuevas oportunidades y construir alianzas que ayuden a nuestros clientes a avanzar en sus retos de transformación.
Lo que me sigue motivando es aprender, aportar y asumir nuevos retos.
Además de tu faceta profesional, has participado en iniciativas de mentoring y formación. ¿Qué has aprendido acompañando a otras personas en su desarrollo y qué te aportan esas experiencias?
Sí, es una faceta muy bonita. Participo como facilitadora en el programa de liderazgo de Telefónica, dirigido a ‘Top Talents’ de la compañía a nivel global, en el que acompañamos a compañeros a elevar su potencial de dentro hacia fuera con un plan de acción.
Además, también soy mentora en otros programas e iniciativas en las que diferentes mujeres en tecnología estamos fortaleciendo juntas nuestras capacidades.
Acompañar a otras personas en su desarrollo ayuda a elevar el potencial desde dentro y a fortalecer capacidades compartidas.
Muchas jóvenes piensan que para trabajar en tecnología hay que tener un perfil académico técnico. Tú vienes del ámbito del marketing y el negocio. ¿Qué les dirías a quienes no se identifican con ese perfil técnico, pero sienten curiosidad por este sector?
Decía Machado que “se hace camino al andar”, y esa idea encaja muy bien con el mundo de la tecnología: no necesitas tener una carrera técnica de base para aprender, evolucionar y aportar valor en el sector.
Grandes referentes, mujeres y hombres, vienen de otras carreras y las han complementado con aprendizaje continuo y conocimientos actualizados. Por ejemplo, yo he estudiado marketing y tengo compañeras de Derecho y de otras áreas que aportan valor desde distintos ámbitos. Además, el perfil técnico también se puede construir a partir de tus inquietudes y objetivos. Si sientes curiosidad, no lo pienses: ¡te esperamos!
No necesitas tener una carrera técnica de base para aprender, evolucionar y aportar valor en tecnología.
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