#WomenInTech: Marlyn Chávez impulsa el negocio desde la integridad

14 de octubre de 2026

¿A qué te dedicas y cómo ha sido tu evolución profesional desde el ámbito jurídico hasta especializarte en Compliance en una compañía tecnológica?

Actualmente soy la responsable de la función de Compliance en Telefónica Tech. Soy abogada de formación y desarrollé gran parte de mi carrera profesional en el ámbito jurídico. Cuando me incorporé a Telefónica en 2010 descubrí un sector que me apasionó : el de las telecomunicaciones y la tecnología.He desarrollado mi carrera en distintos países, lo que me ha permitido conocer diferentes culturas, formas de trabajar y realidades de negocio, ampliando mi visión profesional y personal.

Con el tiempo decidí dar un giro a mi carrera y especializarme en Compliance, una disciplina que me permitía combinar mi formación jurídica con mi interés por la tecnología y el negocio. Me atrajo la posibilidad de contribuir a generar confianza, promover una cultura de integridad y acompañar a la organización en la toma de decisiones responsables y alineadas con sus valores. Hoy tengo la oportunidad de hacerlo en Telefónica Tech.

Combinar visión jurídica, tecnológica y de negocio permite generar confianza y acompañar decisiones responsables.

¿Cuál es el principal reto al que se enfrenta una profesional de Compliance en una empresa tecnológica como Telefónica Tech?

Avanzar al mismo ritmo que la tecnología y el negocio. En una compañía como esta, el negocio cambia continuamente y Compliance debe estar muy cerca de los equipos para entender esos cambios, anticipar riesgos y ayudar a que las nuevas soluciones se desarrollen de forma ética, responsable y alineada con la normativa. Lo que más me gusta de mi trabajo es precisamente ese equilibrio: impulsar una cultura de integridad sin frenar el crecimiento del negocio.

En ese sentido, el objetivo no es decir "no", sino ayudar a encontrar la mejor manera de hacer las cosas, demostrando que la integridad y el desarrollo tecnológico no son conceptos opuestos, sino elementos que deben avanzar juntos para lograr un crecimiento sólido.

Avanzar al ritmo de la tecnología permite impulsar el negocio con integridad.

Solemos asociar Compliance con el cumplimiento normativo, aunque su alcance es mucho mayor. ¿Cómo explicarías el valor que aporta esta función dentro de una empresa tecnológica?

Aunque el cumplimiento normativo es una parte importante de nuestra función, el verdadero valor de Compliance es contribuir a que las personas y las empresas puedan tomar decisiones con ética, transparencia e integridad.

En una empresa tecnológica, Compliance contribuye a que el crecimiento del negocio se produzca de forma ética y alineada con nuestros valores. Acompañamos a los equipos en la toma de decisiones, ayudamos a identificar y gestionar riesgos, promovemos una cultura de integridad y generamos la confianza necesaria para que la compañía alcance sus objetivos de negocio.

Cuando la integridad forma parte de la forma de trabajar, se convierte en una ventaja competitiva y en un elemento clave para generar confianza a largo plazo.

La integridad convierte a Compliance en una fuente de confianza y ventaja competitiva.

¿Cómo se encuentra el equilibrio entre impulsar nuevas tecnologías y asegurar que se utilicen de forma responsable y conforme a la normativa?

Creo que el equilibrio se encuentra cuando Compliance participa desde el principio y trabaja de la mano con el negocio. En lugar de analizar los riesgos cuando una iniciativa ya está definida, nuestro objetivo es acompañar a los equipos desde las primeras fases para identificar posibles retos y encontrar soluciones que permitan desarrollar servicios y tecnologías de forma ética, responsable y alineada con nuestros principios, con la normativa aplicable y con los compromisos de integridad de la compañía.

El reto no es elegir entre negocio y cumplimiento, sino entender que ambos se refuerzan. Integrar esta perspectiva en la toma de decisiones permite desarrollar tecnologías que generan valor para los clientes y fortalecen la confianza a largo plazo.

Integrar Compliance desde el inicio permite innovar con responsabilidad y generar confianza.

¿Cómo ha cambiado tu trabajo en los últimos años con la llegada de nuevas regulaciones europeas sobre IA, privacidad y resiliencia digital?

En nuestra compañía contamos con grandes especialistas dentro de nuestra propia dirección que lideran estas materias y ayudan al negocio a adaptarse a la complejidad del entorno regulatorio.

Desde mi ámbito de responsabilidad en Telefónica Tech , he visto cómo Compliance ha evolucionado para convertirse en un socio cada vez más cercano al negocio. Hoy es esencial combinar conocimientos de cumplimiento, tecnología y gestión de riesgos para ayudar a que el crecimiento y la transformación tecnológica se desarrollen de forma responsable.

La complejidad regulatoria exige un Compliance más cercano al negocio y conectado con la tecnología.

¿Cómo se consigue que el Compliance deje de verse como una obligación y pase a formar parte de la cultura de una empresa?

Cuando las personas entienden su propósito. Si se percibe únicamente como un conjunto de normas es difícil que forme parte de la cultura de una organización. En cambio, cuando se explica cómo ayuda a proteger la reputación de la compañía, gestionar riesgos y tomar mejores decisiones, las personas empiezan a verlo como algo que aporta valor.

Para conseguirlo, es fundamental estar cerca de los equipos, escuchar sus necesidades, hablar un lenguaje sencillo y demostrar que Compliance no está para poner barreras, sino para acompañar al negocio. La cultura se construye con el ejemplo, con la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, y con el compromiso de todos, empezando por los líderes.

Entender su propósito y percibir su aportación convierte el cumplimiento en parte de la cultura de la empresa.

Si pudieras desmontar un mito sobre el Compliance, ¿cuál sería?

Desmontaría la idea de que somos una especie de “policía” dentro de la empresa o que estamos para decir “no”. Creo que esa es una percepción que todavía existe en algunas empresas, pero está muy lejos de la realidad.

Compliance no está para poner barreras ni para vigilar a las personas, sino para ayudar a que las cosas se hagan bien y de forma responsable.

Cuando se entiende así, deja de verse como un obstáculo y se convierte en un aliado para que las empresas puedan crecer y afrontar sus retos con mayor confianza.

Lejos de frenar el negocio, esta función ayuda a tomar mejores decisiones y afrontar los retos con confianza.

¿Qué dirías a las jóvenes que quieran desarrollar su carrera en Compliance y qué crees que puede aportar una mayor diversidad de perfiles a esta profesión?

Les diría que mantengan una mentalidad abierta y aprovechen cualquier oportunidad para seguir aprendiendo. Hoy Compliance es una profesión cada vez más multidisciplinar, que requiere entender el negocio, la tecnología, los riesgos y, sobre todo, a las personas.

Precisamente por eso, creo que una mayor diversidad de perfiles aporta un enorme valor. Las mejores decisiones se toman cuando existen diferentes experiencias, conocimientos y puntos de vista. En un entorno tecnológico y global como el actual, necesitamos profesionales capaces de aportar perspectivas distintas para entender mejor los desafíos a los que se enfrentan las organizaciones.

Siempre animo a mantener la curiosidad, estar abiertas a aprender y no tener miedo de explorar caminos diferentes, porque a veces las oportunidades más interesantes surgen donde menos las esperamos.

La diversidad de perfiles y experiencias enriquece Compliance y mejora la toma de decisiones.

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