Un exploit es un código, técnica o método que aprovecha una vulnerabilidad en un sistema, aplicación o dispositivo para provocar un comportamiento no deseado, como ejecutar código malicioso, obtener acceso no autorizado o interrumpir un servicio.
El exploit es el mecanismo de ataque, no la vulnerabilidad en sí.
Las vulnerabilidades son fallos de seguridad; los exploits son la forma de aprovecharlos.
Porque los exploits son la vía práctica para materializar un ataque. Pueden utilizarse para desplegar malware, ransomware, crear puertas traseras o moverse lateralmente dentro de la red de una empresa.
La disponibilidad de exploits (especialmente en la Dark Web) incrementa el riesgo incluso para sistemas aparentemente bien protegidos.
¿Cómo se gestionan desde la ciberseguridad?
Las empresas combinan gestión de vulnerabilidades, aplicación rápida de parches, monitorización continua y servicios de ciberinteligencia (CTI) para identificar exploits activos.
Soluciones como SIEM, XDR y SOC permiten detectar comportamientos asociados a exploits, incluso cuando la vulnerabilidad aún no ha sido catalogada oficialmente.