La empresa se va de vacaciones, los ciberdelincuentes no: cómo cambia la Ciberseguridad empresarial

27 de julio de 2026

Cuando llegan las vacaciones cambian muchas cosas dentro de una empresa: disminuye la actividad, se reorganizan equipos, se modifican procesos y aumenta el trabajo en remoto. Ninguno de estos cambios supone por sí mismo un riesgo, pero sí altera las condiciones en las que la empresa previene, detecta y responde a un incidente de Ciberseguridad.

______

Los ciberdelincuentes no adaptan su actividad al calendario laboral. El phishing, el ransomware, el robo de credenciales o los ataques dirigidos a proveedores continúan produciéndose durante los periodos de vacaciones. Sin embargo, las empresas sí modifican temporalmente su forma de operar.

La reducción de plantillas por vacaciones, las sustituciones entre equipos, la acumulación de tareas antes del cierre, los mensajes automáticos de ausencia o el acceso a recursos corporativos desde ubicaciones distintas hacen que algunos procesos funcionen de manera diferente durante unas semanas. No es tanto que cambien las amenazas como que se produce un contexto operativo distinto que puede dificultar la prevención, la detección o la respuesta ante un incidente.

Por este motivo, preparar la empresa para este escenario no solo implica revisar controles técnicos antes de cerrar por vacaciones. También implica asegurar que permanecen operativas las capacidades para prevenir, detectar, responder y recuperarse de un incidente durante el periodo vacacional.

Cuando cambia la empresa, cambia el riesgo

Estos cambios son parte de la actividad habitual de cualquier empresa, pero modifican el contexto en el que se aplican las medidas de Ciberseguridad. Un proceso que funciona con normalidad durante el resto del año puede comportarse de forma diferente cuando los responsables habituales no están disponibles, cambian los circuitos de aprobación o se reduce la capacidad de supervisión.

La infraestructura tecnológica apenas cambia; lo que cambia temporalmente es cómo interactúan las personas y los procesos con ella. Esa combinación puede generar situaciones que los ciberdelincuentes tratan de aprovechar, especialmente mediante campañas de ingeniería social dirigidas a empleados que asumen nuevas responsabilidades, proveedores o personal que gestiona tareas puntuales durante ese periodo.

La Ciberseguridad también depende de cómo opera la empresa.

Por este motivo prepararse para las vacaciones no consiste únicamente en revisar sistemas o aplicar actualizaciones. También implica comprender cómo afectan los cambios organizativos a la operación de la empresa y asegurarse de que esos procesos continúan siendo seguros durante las vacaciones.

La continuidad del negocio se prepara antes de las vacaciones

Asegurar la continuidad del negocio no solo consiste en reaccionar a un incidente. Implica anticipar los escenarios que podrían afectar a la actividad de la empresa y asegurar que los procesos críticos puedan mantenerse o recuperarse dentro de unos tiempos aceptables.

El periodo vacacional añade una serie de variables que conviene tener en cuenta en esa planificación. Si estos escenarios no se han previsto, la menor disponibilidad de ciertos perfiles, los cambios temporales de responsabilidades o la necesidad de gestionar incidencias con equipos reducidos pueden afectar la capacidad de respuesta ante un ciberincidente.

Por este motivo, resulta recomendable revisar qué procesos son esenciales para el funcionamiento de la empresa, qué personas intervienen en ellos y cómo se mantendría su continuidad si una incidencia afectara a los sistemas, las comunicaciones o el acceso a la información.

La continuidad del negocio comienza antes del incidente.

La planificación previa permite reducir el impacto de una interrupción, independientemente de cuál sea su origen. Ya sea un ciberataque, un fallo técnico o cualquier otro evento que afecte a la operativa, disponer de procesos definidos y responsabilidades claras facilita una recuperación más rápida y coordinada.

Los controles técnicos siguen siendo los mismos, pero adquieren más importancia

Una vez que se han identificado los procesos críticos y se ha planificado la continuidad del negocio, el siguiente paso consiste en verificar que los controles técnicos siguen preparados para proteger la empresa durante ese periodo. No se trata, por tanto, de incorporar nuevas medidas de Ciberseguridad, sino de asegurar que las ya implantadas mantengan su eficacia con los cambios en las condiciones de funcionamiento.

Cuando disminuye la supervisión diaria, la prevención y la detección temprana adquieren más importancia. Una vulnerabilidad sin corregir, una copia de seguridad que no se está ejecutando correctamente o una alerta que pasa desapercibida pueden tener un mayor impacto si la capacidad de reacción de la empresa es menor que durante el resto del año.

Por este motivo, antes del periodo vacacional conviene revisar que los controles esenciales continúan funcionando correctamente. Mantener los sistemas y aplicaciones actualizados, aplicar el principio de mínimo privilegio, reforzar la autenticación mediante MFA (autenticación multifactor) y verificar el correcto funcionamiento de las copias de seguridad son medidas que ayudan a reducir la superficie de ataque y a minimizar el impacto de un posible incidente.

La eficacia de un control depende de que siga funcionando cuando se necesita.

La monitorización y la automatización también juega un papel fundamental durante estas semanas. Disponer de alertas correctamente configuradas y comprobar que existe personal responsable de revisarlas permite detectar comportamientos anómalos incluso cuando disminuye la actividad habitual. Del mismo modo, resulta recomendable confirmar que las soluciones de protección, como los sistemas EDR, antivirus o firewalls, mantienen sus políticas actualizadas y siguen funcionando con normalidad antes del cierre vacacional.

En aquellas empresas donde parte de la plantilla continúe trabajando en remoto o desde ubicaciones distintas a la oficina, es esencial asegurar que el acceso a los recursos corporativos se realiza mediante conexiones seguras, dispositivos gestionados y mecanismos de autenticación adecuados. La protección del puesto de trabajo sigue siendo uno de los principales factores para reducir el riesgo de acceso no autorizado.

La respuesta a incidentes no puede tomarse un descanso

Incluso cuando una empresa cuenta con medidas preventivas adecuadas, ninguna empresa puede eliminar por completo el riesgo de sufrir un incidente de Ciberseguridad. Por ello, además de proteger y monitorizar los sistemas, es imprescindible asegurar que la capacidad de respuesta permanece operativa durante todo el periodo vacacional.

La disponibilidad de las personas responsables forma parte de esa capacidad, por lo que conviene revisar quién asumirá la gestión de un incidente si los responsables habituales no están disponibles, cómo se activarán los procedimientos de escalado y qué canales de comunicación se utilizarán para coordinar la respuesta. Una planificación clara evita retrasos y reduce la incertidumbre cuando cada minuto cuenta.

La coordinación con proveedores, servicios de seguridad gestionada o equipos especializados también debe formar parte de esa preparación. Confirmar que los contactos están actualizados, que los procedimientos de notificación siguen siendo válidos y que los acuerdos de soporte cubren el periodo vacacional contribuye a agilizar la gestión de cualquier incidencia.

La preparación determina la capacidad de respuesta.

Responder a un incidente no significa únicamente contener el ataque. También implica mantener informados a los equipos implicados, recuperar los servicios afectados, minimizar el impacto sobre la actividad y extraer aprendizajes que permitan reforzar la postura de seguridad de la empresa. Cuando estos procedimientos se han definido previamente, la respuesta es más rápida, coordinada y eficaz.

La Ciberseguridad también es parte de la continuidad del negocio

A lo largo de este artículo hemos visto que el periodo de vacaciones modifica la forma en que opera una empresa. Precisamente por eso, la Ciberseguridad se ha convertido en un elemento inseparable de la continuidad del negocio.

Un ataque de ransomware, el compromiso de credenciales, la indisponibilidad de un servicio crítico o un incidente que afecte a un proveedor pueden tener consecuencias operativas similares a las de cualquier otra interrupción del negocio. Por este motivo, la Ciberseguridad ya no puede entenderse únicamente como una disciplina para proteger sistemas y datos, sino como un componente esencial para asegurar la continuidad del negocio.

La resiliencia de una empresa también se construye desde la Ciberseguridad.

Esta relación resulta especialmente visible durante las vacaciones. Cuando las empresas operan con equipos reducidos, cambios temporales en los procesos o una menor capacidad de supervisión, mantener la continuidad del negocio depende tanto de la planificación como de la capacidad para prevenir, detectar, responder y recuperarse de un ciberincidente.

Conclusión

En vacaciones las amenazas no cambian. La empresa cambia. Y precisamente por eso la Ciberseguridad y la continuidad del negocio deben estar preparadas para seguir funcionando cuando la actividad cambia. El phishing, el ransomware, el robo de credenciales o los ataques dirigidos a proveedores continúan formando parte del panorama actual de la Ciberseguridad. Lo que cambia es el contexto en el que la empresa desarrolla su actividad y, con él, la forma en que debe gestionar esos riesgos.

La planificación cobra más relevancia debido a la reducción temporal de la actividad, las ausencias, la reorganización de responsabilidades o el trabajo desde ubicaciones diferentes. Preparar la continuidad del negocio, revisar los controles técnicos y asegurar la capacidad de respuesta ayudan a afrontar este periodo con mayor preparación y a reducir el impacto de un posible incidente.

Por tanto, preparar una empresa para las vacaciones va más allá de activar un mensaje de ausencia o cerrar la oficina durante unas semanas. Significa asegurar que las capacidades necesarias para proteger la actividad siguen disponibles cuando se necesitan.

La empresa puede reducir temporalmente su actividad, pero no su capacidad para proteger el negocio.

Ciberseguridad para nómadas digitales, en remoto y protegido