Una Identidad No Humana (NHI, Non-Human Identity) es la identidad digital asignada a entidades no humanas: agentes de software, bots, servicios, máquinas, dispositivos IoT, nodos de Edge AI o incluso modelos/servicios de IA que actúan de forma autónoma.
Igual que una identidad humana, una NHI permite autenticar, autorizar y auditar las acciones de esa entidad en sistemas y procesos digitales, pero adaptada a las necesidades técnicas y operativas de máquinas y procesos automáticos.
Cada vez más procesos críticos son ejecutados por sistemas no humanos: agentes de IA que toman decisiones, las API que acceden a datos sensibles o dispositivos industriales que conectan la planta con la nube.
Gestionar identidades no humanas es esencial para contribuir a garantizar seguridad, trazabilidad y cumplimiento: sin NHI maduras no es posible aplicar modelos como Zero Trust, controlar privilegios (PAM/IAM), auditar decisiones automatizadas ni garantizar la responsabilidad sobre acciones automatizadas.
En contextos donde la confianza y la soberanía del dato son críticas, las NHI permiten aislar, supervisar y responsabilizar las interacciones máquina-máquina y máquina-servicio.
La gestión de NHI requiere un ciclo de vida completo y controles específicos: aprovisionamiento seguro (vinculación a una identidad única), autenticación (mTLS, certificados, claves, o credenciales verificables, basadas en las DID), autorización granular (roles, políticas basadas en atributos), rotación y revocación de credenciales, y registro/auditoría de acciones. Además es necesario: